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Hermann Hesse – Demian

Demian

De vez en cuando necesito un poco de Hesse para poner en orden mis pensamientos. Hoy, reflexionando sobre el amor y cómo nos aferramos a él (o no), recordé este pequeña hisoria que le cuenta Frau Eva a Demian:

“-No debe usted entregarse a deseos en los que no cree. Sé lo que desea. Pero tiene que saber renunciar a esos deseos o desearlos de verdad. Cuando llegue a pedir con la plena seguridad de que su deseo va a ser cumplido, éste será satisfecho. Sin embargo, usted desea y al mismo tiempo se arrepiente de ello con miedo. Hay que superar eso. Voy a contarle una historia.

Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía, o creía saber, que una estrella no puede ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dio unos pasos hacia adelante y se lanzó al vacío, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. No había sabido amar. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella.

-El amor no debe pedir -dijo-, ni tampoco exigir. Ha de tener la fuerza de encontrar en sí mismo la certeza. En ese momento ya no se siente atraído, sino que atrae él mismo“.

Hermann Hesse – Vagabundo

Poco después de cumplir los 17 años, comencé a leer a Hermann Hesse. A mis casi 33 años lo sigo considerando mi autor favorito y es que leo y releo sus libros y cada vez que lo hago me consuelan y me entristecen de una manera diferente.

Hace poco tuve una entrevista de trabajo no muy cerca de donde vivo, por lo que tomé un libro de HH que estaba a la mano para entretenerme en el camino. Aunque ya había leído “Vagabundo” decidí darle otra ojeada (solo tiene 82 páginas) y me encontré este fragmento que me gustó mucho así que quise tenerlo en mi blog. Ahi va…

“…Pero ahora, ese deleite se ha ido, se ha perdido el anhelo y el deseo de hacer ver a los demás que yo amo las lejanías. Ya no siento felicidad ni primavera en mi corazón.

Aunque corre el verano, el saludo de extraños lugares tiene para mi un sonido diferente. Es como un eco callado, y ya no salto de placer, ni arrojo mi sombrero al aire lleno de euforia.

Pero a pesar de todo, sonrío, y no sólo con los labios, sino con mi alma, ojos, con todo el cuerpo. Y brindo ahora a estas campiñas perfumadas, un reconocimiento distinto, una mayor reverencia, más delicada, con más experiencia y agradecimiento. Todo a mi alrededor me pertenece más que antes, me habla con palabras más expresivas y en una suave tonalidad. Mi antiguo anhelo ya no se tiñe de vivos colores al ensueño de los sitios distantes, porque mis ojos se conforman con lo que ven, con lo que existe, y es que ya aprendieron a ver. El mundo se ha vuelto más adorable que antes.

Sí, es ahora más bello, y aunque me encuentro solo, no sufro en mi soledad, ni quiero que la vida sea distinta de lo que ahora es. Me dejaré tostar al rayo del sol, ya estoy a punto de madurar, listo para morir, listo para renacer…

El mundo se ha convertido en algo más amable”.